

A la mitad del siglo XIX, es cuando empieza la gran emigración Italiana en general y Ligure en particular. Son los años en que veleros de armadores de la Liguria frecuentaban las costas del Continente Americano, dando ocasión a grupos de pasajeros o parte de la tripulación de naves comerciales, atraidos de mejores beneficios, de establecerse en los centros costeros de América.
Este particular aporte toma fuerza después de la unificación Italiana y los Ligures constituyen la vanguardia de la emigración en la América del Sur, donde desembarcaban en grandes cantidades. Los primeros puertos tocados son los del Brasil, después el Uruguay y la Argentina. A menudo los bastimentos doblaban el Cabo de Hornos y las naves recorrían las costas del Mar Pacífico, atracando en puertos de Chile, Perú y California, donde desembarcaban y se establecían pequeños grupos de genoveses.
En Chile grupos de genoveses se encuentran presentes en Temuco, Talcahuano, Concepción, Valparaíso, Santiago, Copiapó, Iquique y otras ciudades.
Casi siempre el primer viaje era individual y en su mayoría masculino, en general jóvenes, los cuales eran naturalmente marineros, campesinos, jornaleros, etc. Rápidamente, una vez adquirida una situación económica adecuada, estos emigrantes hicieron venir a sus familias y se instalaron con sólidas raíces en Chile.
Con esfuerzo y voluntad el emigrante Ligure venció fatigas y obstáculos, y así surgió en Chile una laboriosa comunidad que fue aumentando, con el tiempo, en número y prestigio